martes, 26 de mayo de 2009

¿Cuántas veces te caíste al agua?



Muchas, incontables veces. Al agua helada, con mareas fuertes. Con rocas cerca. Con tiburones, que esperan con ansias que te lastimes para que sangres, y comerte. Con falsos delfines, que se disfrazan y en realidad siempre fueron tiburones.

Y yo ahí, cayendo, sin siquiera poder prepararme para sumergirme. Cayendo de espaldas y de cabeza, corriendo el riesgo de morir en la caída.
Y esta fría, helada, y pienso «¿Qué paso? ¿Cómo llegue acá?». Intento buscar el arriba, abajo, izquierda, derecha, pero estoy en un medio que no me es natural. Y el frío que carcome los huesos. Y las mareas que sacuden, los tiburones que se frotan las aletas, los delfines que se despintan.
Entonces pienso «Hasta acá llegué», y dejo de moverme. Me quedo quieta, miro lo que me rodea. Y me viene a la mente que esto ya lo viví. Que ya vi tiburones y mareas, y también las volvía a ver de afuera muchas veces. Entonces, ¿por qué no otra vez?. Es mi destino pelear para subir. Sino, hubiera muerto al caer, o ya me habría comido un tiburón, o arrastrado la marea, o golpeado una roca. Pero no lo hizo, y yo estoy nadando, mirando como pude haber muerto y no lo hice. Pero, ¿qué mejor que obligar a los tiburones a comerse entre sí?
Mi momento de luz se opaca bruscamente, cuando pienso «No hay nadie afuera que me haya escuchado caer, o se haya interesado en mi caída». Es entonces cuando los tiburones empiezan a sonreír.

Y ahí entiendo, que aquel que no esta afuera, es marea o tiburón. Y recuerdo que se nadar, y se trepar, y se gritar y hacerme sentir. Empiezo a patear, recordando que no todo es tiburón y marea, y que yo no soy ni tiburón ni marea, y hay alguien ahí afuera que tampoco debe serlo. A medida que subo la marea se pone peor, y los tiburones se acercan más. Se enfurecen las aguas, y se regodean los tiburones. Y a mi me causa gracia ver como se van transformando y desesperando al ver que pierden. Y la risa me da fuerza, y subo más. Y se enfurecen más, y me río más, y más arriba estoy. Y el frío ya no es frío sino una sensación más allá de mis prioridades.
Una mano acaricia el viento, y la otra la acompaña. Y el cielo aparece, y me inunda de fortaleza. Me recuerda que siempre está ahí, y siempre me va a recibir cuando salga del agua. Y el aire que entra a mi boca y nariz, todo junto, e invade mis pulmones, y me dice "estás cerca".
Mis piernas nadan, y mis manos tocan tierra y trepan hasta no poder trepar más, no por falta de fuerzas sino por llegar a la cima. Y cuando después de largos minutos logro subir, miro a la marea enfurecida. Lanzo una carcajada.
Desde allí, los tiburones y la marea no son más que peces en un charco.

Y aunque se que nos vamos a volver a ver, me río y me voy, sabiendo que el día que pase, o muero al caer, o me río al salir. Después de todo, ustedes son sólo peces y un charco. Y yo, un ser fuerte e inagotable por definición.
Mirá como no pudiste comerme, (censurado) (?).


Cuantas Veces, Jaime Sin Tierra.

5 comentarios:

Interpola dijo...

cuantas vecesss te caisteeeeeee , AWWW amo al jaime, y esa foto es totalmente perfecta, te envidio, las mias son re poronga, jaja, se echaba abajo mal xD, besito goss

Hysterical and Useless dijo...

La foto la sacó Santi :)

Starla dijo...

Bueno, haciendo una crítica más constructiva sobre el texto... yo te diría que confies en el karma. Todo vuelve, y cuando vuelva, más de uno se va a mofar, y creo que hasta yo me puedo llegar considerar una de esas personas, porque si hay algo que me gusta es ver como la gente obtiene lo que merece. Je.
Hablamos, y escuchá el tema que te mandé de Sui.

Hysterical and Useless dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Interpola dijo...

si, todo lo que escribo, lo escribo yo , como sabes, estudio algo con eso y pronto estare editando mi libro, dios me oiga, grupo planeta me oiga (? jajajaj, beso e.e

******************************************************
Like the naked leads the blind,
I know I'm SELFISH,
I'm UNKIND.